LA CURA es la PREVENCIÓN . . .
DESDE NUESTRA TRADICIÓN


Actualizado: mar 31

Alrededor del mundo, los pueblos están rescatando sus propias tradiciones de medicina botánica como valiosos aliados para un bienestar que sobreviva las crisis.

Aquí les ofrezco sugerencias de medicina preventiva y curativa cuyos ingredientes ya son parte de nuestra cultura. Adóptalas para el cuido personal y familiar haya o no un virus en circulación.


Desde la mañana temprano


1: hacer gárgaras de agua caliente con sal y jugo de limón. 
2: tomar agua con limón caliente o al tiempo (sin azúcar) durante el día. Esto nos ayudará a mantener nuestro sistema resistente a microorganismos invasores porque alcaliniza la sangre, condición muy desagradable para los virus. Para contrastar, recordemos que el azúcar, la harina de trigo, y los productos lácteos procesados promueven un pH más ácido, más propenso a enfermedades e inflamaciones. 
3: movernos todos los días para activar nuestro sistema linfático, productor de las células blancas que combaten enfermedades, y eliminan las toxinas del cuerpo. Este sistema no cuenta con un bombeo propio, así que hay que estimular su movimiento con nuestro movimiento corporal. Caminar vigorosamente y bailar (en la sala se da buenísimo) o hasta brincar suavemente sobre un trampolín. Mueve tu sistema linfático y súbete el ánimo. Porque el ánimo tiene MUCHO que ver con nuestro estado de salud integral. 4: usar el ajo interna y externamente a diario como medicina preventiva y curativa. A través de mis 44 años de estudios de medicina botánica y medicina casera, el remedio más importante (por efectivo y accesible) que he descubierto son lo que llamo los “angelitos” de ajo. Son tapones de oído hechos con ajo crudo en cuadritos de gasa. (NO uses papel; se rompe fácilmente.)

angelitos de ajo: Corta un diente de ajo para sacar dos pedacitos de ¼ pulgada, y coloca cada pedazo en el centro de un cuadrito de gasa que mide 2.5 pulgadas. Tuerce la gasa alrededor del ajo en el centro, y tienes tu primer angelito. Repite para tener dos. Una banda (de tela que se estira) los aguanta para que se mantengan en su lugar toda la noche (o todo el día). Se aromatiza la parte de afuera (la faldita del ángel) con un aceite esencial antiviral (menta con limón de día, por ejemplo; lavanda de noche) para contrarrestar el olor a puro ajo.

mojito antiviral tradicional (el condimento, no el trago): A base de ajo con hojas de orégano chiquito. Machaca el ajo con las hojas aromáticas de acción antiviral (sísisi, tanto el orégano chiquito como el recao, la albahaca y el romero son reconocidos por su acción antiviral). Cuando tengas una pasta de ajo y hojas, échale un poco de agua con sal (idealmente, usa el agua que se cocinan las viandas). Y ese mojito antiviral condimenta tus platos de viandas y tus proteínas. PICA y SANA.

pesto de orégano brujo: Una receta antiviral que me manda a la luna. El pesto de orégano brujo es una planta de fuerte acción antiviral con afinidad para todo el sistema respiratorio.
Llena tu licuadora hasta ¾. (Acomoda bien las hojas sin presionarlas mucho.) Échale 2/3 taza de aceite de oliva, 9 dientes de ajo, ¼ taza de jugo de limón colado y ½ cucharada de sal. Licúa durante par de minutos y prueba. Si no está absolutamente fabuloso, ajusta hasta que quede “brutal.” Entre el orégano brujo, el ajo y el limón, aquí tienes una medicina antiviral que dará una nueva vida a tu repertorio culinario. Fácilmente, este pesto criollo podría reemplazar el mayo-ketchup para tostones, sorullos y muchas cosas más. Además, es el mejor chimichurri imaginable. Pruébalo y me recordarás. ¡Gracias a Elsa Arenas por crear esta maravillosa receta!

Nuestras tradiciones han sobrevivido miles de años porque representan mucha sabiduría. Integrémoslas en nuestro diario vivir por la salud de tod@s.






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